El cielo nocturno cae, y, ya entrada una suave y húmeda mañana, se avecina (es parte de neibarjuuud) una tormenta pluviofluvial.
Lavará los charquitos y las charcas. Acicalará los pelambres de un león con frizz (no Aslan, porque es divo y siempre lo tiene di-vi-no, no como nosotros, berenjenas heridas por el pecado nupcial - el que Paul McCartney no firmó y cagó), los libros de magia negra se empapan y se arruinan.
Oh dicha, oh felicidad, oh baño, o sea.
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Este texto fue escrito por Mati hace 5 meses, después de fumarse una nube calormena. ¡Bien por él!
martes, 22 de julio de 2008
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