domingo, 6 de enero de 2008

¡Rayos y centellas, Aslan!

Querida persona:

Estamos aquí reunidos para festejar la inauguración de este fabuloso blog parlante. ¡Ahora sólo debes golpearte la cabeza contra el monitor para poder ingresar!




Oh, no. Con ese golpecito no podrás entrar. Tienes que abrirte la frente para poder hacerlo.
¿Harry Potter? No, no te quedará ninguna cicatriz. ¡Aquí no existe Harry Potter! Tú podrías ser el primer Harry de Narnia. ¿Qué tal?


¿No? ¿No piensas golpearte la cabeza contra el monitor?
Pues entonces, piérdete un dedo en el ano.

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Matías y yo (Leda) vivimos en Narnia, un país lejano y verde, azul, de todos los colores, menos Cyan y Magenta.

Fuimos concebidos en el útero de Aslan y parido por sus fauces. Esculpidos por nuestro padre hasta ser convertidos en seres andantes, puesto que al principio no fuimos más que simples (pero hermosas) berenjenas.
Orgulloso de nosotros, nuestro padre nos mandó a la mierda y se fue a dar un paseo de miles de años por ahí.

A pesar de nuestra trágica historia familiar, a veces Papi Aslan se aparece, y nos regala bolas de pelo. Luego se come los mocos y se va.

Pero, ¡adelante, intrépido visitante!. Aquí no te amputaremos las extremidades. Sólo cuando te portes mal, y sólo cuando lo hagas; te meteremos postes de luz por el culo. Tal y como lo hacían en la Antigua Grecia, del mismo modo que los niños sufrían amputaciones al sacar la mano por la ventanilla al pasar un tren bala por al lado.

Una ciudad sin prostitutas, sería como una ciudad sin alcantarillas.
VAQITAS VISTE.


Leda.